El esfuerzo es la base de cualquier disciplina humana. Todo requiere esfuerzo. Levantarse por la mañana para ir a trabajar; ejercitarnos para estar en forma; incluso el no dejarse distraer para alcanzar nuestros sueños.

Hoy en día es muy fácil perderse, cambiar el rumbo, encontrar una excusa. Demasiado. Internet ayuda mucho a ello: videos de gatetes, los foros y redes sociales o artículos en sitios web tan interesantes como el que estás leyendo ahora mismo, atrapan y distraen nuestra mente, cayendo en la procrastinación. Este término no lo había oído nunca hasta que empecé a, precisamente, procrastinar por la red. Lo hago más a menudo de lo que me gusta reconocer.

Todo requiere esfuerzo.

Sin embargo, no todo está perdido.

Internet nos ofrece su ayuda. De nuevo.

Existen grupos de aficionados a las distintas disciplinas artisticas y técnicas que se unen para desarrollar proyectos colaborativos, enseñan el uso de herramientas, convocan concursos para probarse, se aconsejan, se critican y se organizan para que salgan a la luz pequeños sueños que de otra forma se perderían en el oscuro abismo de las mentes de sus idealistas creadores.

Nanowrimo

El National Novel Writing Month (o Nanowrimo en su forma abreviada) es un proyecto motivacional enfocado a la escritura. El objetivo es sencillo: escribir una novela en un mes. En noviembre. Y a partir de ahí existen múltiples formas de enfocarlo: escribir como un loco, vomitando todo lo que se tenga dentro en un documento en blanco; completar alguna historia que esté a medio cocer; improvisar cada día unas páginas y a ver qué sale; o concretar todos esos esquemas y materializar todas esas ideas fantásticas que duermen en un cajón. Sí, ese cajón.

Es, en definitiva, un empujón. Es darse cuenta de que no estamos solos en esta vorágine consumista y castradora que nos envuelve. Nos recuerda que hay otros que desean construir historias, explicar su punto de vista del mundo en el que vivimos o simplemente divagar.

Es un empujón para empezar o para terminar.

Aunque la meta está en las cincuenta mil palabras, cada autor se impone sus propias metas, nada impide retirarse antes o extender esa actividad creativa tres meses más.

Una vez terminado noviembre, con lo escrito cada uno hará lo que quiera, pero si se consigue adquirir la rutina escritora, sobre la mesa habrá un borrador de cincuenta mil palabras y a partir de él… ¿quién sabe?¿Un futuro best-seller?

Nanowrimo motivacional

En la página web de este evento anual podréis encontrar gran cantidad de información sobre el mismo y la apasionada comunidad que lo arropa. Es posible, además, registrarse para hacer un seguimiento de los avances con un sistema de logros cuanto menos gracioso.

No hay nada obligatorio, nadie irá a la casa de nadie y le encadenará frente al ordenador hasta que haya cumplido el cupo diario. El esfuerzo personal es, más que nunca, necesario, pero con metas, en comunión con otras mentes inquietas y con el virtual apoyo moral de todo un mundo de escritores noveles se puede dar ese impulso tan necesario para lograr eso que tantos deseamos: dejar nuestra huella en un papel en blanco.