Japón es un referente cultural y tecnológico. Es indudable. Todo el mundo conoce algo muy nipón: una peculiar serie de animación, un concurso televisivo estrafalario, un infierno de color hecho videojuego, un cómic perturbador… Sin embargo, en esa vorágine de estridencias visuales y grititos avergonzados hay una sombra muy muy alargada que es visible a poco que prestemos un segundo de atención.

Uno de los géneros más particulares del comic japonés, es la comedia harem. En ellas se narra el devenir de su protagonista y de innumerables personajes femeninos que, por algún motivo, se sienten atraídos por él u orbitan a su alrededor a modo de perro del hortelano. De estas últimas suele enamorarse el protagonista. En el desarrollo de la historia encontramos multitud de giros, líos amorosos y situaciones rocambolescas que suelen implicar el fetiche de la ropa interior o, directamente, la falta de ella.

Sí, habéis leído bien, el protagonista e innumerables personajes femeninos. He aquí una de esas sombras. No hace falta decir nada más, excepto que…

Rune Maerchen

Por suerte, Rune Maerchen llega para cambiar las cosas ligeramente. Es un cómic español que transforma el habitual marco urbano por uno de espada y brujería. Cambia al atribulado protagonista, por una audaz muchacha, Nené, y el harem estudiantil por una guild1 de -oh, fatal casualidad- hermosas aventureras. Los suspiros de amor -y sexo- de Nené son provocados por Mekane, su maestra, de la que siempre ha estado enamorada.

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No nos engañemos, los clichés del género siguen estando ahí: la protagonista salida ama a una de las muchachas que apenas le presta la atención que ella desea, la experimentada y libidinosa cazadora de mujeres, la pudorosa jovencita que apenas llega a la mayoría de edad pero que resulta ser la más decidida a probar nuevas experiencias, la mujer adulta, serena, hermosa, de aspecto puro y exuberante (o puberante)…

Aún con toda la lista de tropos cumplida, Rune Maerchen se aleja del mojigatismo japonés y de las mejillas ruborizadas al descubrirse un tobillo. Aquí hay carne, hay roce: es una historia para adultos.

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El dibujo es magistral. Precioso. La historia es sencilla, ligera, nada trascendental, carece voluntariamente de toda pretensión y profundidad. La elegancia del dibujo, del diseño de la portada e incluso de su tacto, contrastan con el lenguaje que usan los personajes y lo que nos está contando. Rune Maerchen es al cómic, lo que Transformers2 es al cine: un espectáculo técnico brutal. Es una sacada de chorra. Es amena. Te entretiene. Pero…

Después surge una nueva esperanza, un sueño, en el que los maravillosos lápices que dan vida a Nené y compañía nos regalan una obra que nos quiera contar algo que importe. Tal vez, en el segundo número las autoras nos sorprendan.

Rune Maerchen está dibujado por Faye, a la que podéis seguir en Twitter, alucinar con su galería de Tumblr o en su propia página web.

Faye

La magnífica -¡sin exagerar!- edición de este primer volumen nos la traen los amigos de Neuh, viejos conocidos de Voragine.digital que siempre consiguen sorprendernos con las obras que apadrinan.


  1. Guild: según las autoras, asociación cuyos miembros comparten trabajos, intereses comunes, y frecuentemente estatus social.
  2. ¡Ojo, cuidado! Por aquí somos de pensar que el cine alcanzó su climax épico con esto y esto otro, que solo podría ser superado por algo como esto.