Hola, Internet:

Soy Héctor Rubio y esto es el primer tag de Vorágine Digital. Probablemente muchos lo sepáis, pero por si mi madre (¡hola, Nino!) entrase aquí, vamos a empezar por el principio. ¿Qué es un tag? Bien, un tag es, literalmente, etiqueta en inglés pero en el contexto de las redes sociales se utiliza también para denominar a una serie de vídeos o entradas de un blog que se reproducen entre los miembros de una comunidad y que tienen un tema en concreto. Normalmente, te suelen etiquetar y, entonces, te pones manos a la obra. Pero en Vorágine somos algo anarkistas y… nos etiquetamos a nosotros mismos.

Antes de continuar, quiero decir que este tag traducido proviene de la genial Ana González Duque (a quien le pedí permiso) y que lo vi en el blog de Escritora entre el centeno, después de que Gabriella Campbell lo compartiera en Facebook. Tras los créditos y las presentaciones, vamos con el primer tag hecho en vorágine, el tag de los rituales de escritura o el Writing Rituals Tag.

¿Cuándo escribes? 

Trabajo en mis proyectos personales cuando puedo. Esto suele ser bien pronto por la mañana. He intentado escribir antes de ir a dormir pero siempre caigo. A partir de las nueve de la noche tengo narcolepsia transitoria (se me pasa sobre las seis de la mañana). Puedo estar viendo la película más emocionante del mundo… que mi cerebro desconecta. Le da igual. Drama pero no mucho.

¿Cómo te aislas del mundo exterior?

No tengo ningún ritual curioso pero antes de ponerme a escribir tengo que perder, como mínimo, diez minutos frente al ordenador. Después, puedo escribir en casi cualquier condición. He llegado a escribir (por motivos de trabajo) de pie mientras aguantaba el portátil con la rodilla.

¿Cómo revisas lo que escribiste el día anterior?

Hago una lectura rápida para ponerme al día de la escritura y ahí aprovecho para corregir alguna erratilla, cambiar una frase… o, incluso, quedarme en esa escena toda la sesión sin poder avanzar a la siguiente. Un drama necesario.

¿Qué canción escuchas cuando estás poco inspirado?

Más que cuando me siento poco inspirado, desde hace ya unos cuantos años ‘Come on get up’ de Adrenaline Mob me obliga a dejar de lloriquear y a ponerme manos a la obra. Esta canción me sirve para motivarme casi para todo, no solo para escribir.

¿Qué haces para luchar con el bloqueo del escritor?

Sinceramente, siempre tengo dos o tres cosas en marcha. Así que si no estoy inspirado para una historia, salto a otra. O al blog, o… en el peor de los casos… caigo en la procrastinación.

¿Qué herramientas usas cuando escribes?

Libretas, bolígrafos y el bloc de notas del móvil fuera de casa. En el ordenador, combino Scrivener con Word porque aunque el primero va genial para la mayoría de asuntos relacionados con la escritura, no supera al corrector de texto de Word. Así que empiezo con Scrivener, luego compilo todo el archivo, lo reviso en Word y después lo vuelvo a pasar a Scrivener. Solo parece drama.

¿Qué consideras imprescindible para una sesión de escritura?

Los diez minutos de procastrinación para que el cerebro se vaya preparando, los materiales indispensables ya comentados… y si tengo una o dos gatas rondando cerca, mejor que mejor. A veces, mirarlas tiradas en el sofá me sirve para abordar la escritura desde otro punto de vista, hacer un descanso mental… o ponerme a molestarlas. Un drama mullido.

¿Cómo sabes cuándo una historia ha terminado?

Mi primera novela la di por terminada en la cuarta o quinta revisión. Así que supongo que por ahí… pero, por ejemplo, uno de los proyectos que tengo en marcha ahora va por la sexta revisión, después de haber cambiado el formato en dos ocasiones: un drama más largo de lo que querría pero que este 2018 tiene que acabar.

Para acabar, quiero nominar a Coral Carracedo, Rafa de la Rosa, Caryana Reuven y César Mir.

Un abrazo,

Hect