Vamos a ponernos serios. La ocasión lo merece.

No es nada nuevo el decir que la historia y sus grandes nombres suelen responder a dos parámetros muy sencillos: los vencedores la escriben y suelen ser hombres quienes lo hacen.

Esto genera que muchos nombres, hombres y mujeres -aunque las grandes victimas son las segundas-, queden en el olvido y sus aportaciones, en el mejor de los casos, usurpadas.

Mallorca té nom de dona es una iniciativa de la Direcció Insular d’Igualtat del Consell Insular de Mallorca con el que se reivindica el papel de ilustres mallorquinas en la historia, con el objetivo de sacarlas de las sombras del ostracismo al que se han visto condenadas.

El formato elegido es el del cómic y hasta el día de hoy se han publicado dos números centrado cada uno en una figura histórica.

El primer volumen de la iniciativa narra la vida de Catalina Homar i Ribes cuyo destino se cruzó con el del Archiduque Luís Salvador. Esta historia está dibujada por Flavia Gargiulo y escrita por Pere Pau Sancho de la Jordana.

Catalina Homar
Mallorca té nom de dona – Catalina Homar (2016)

De Flavia podemos decir que es la autora de Palma A-Z: 26 rincones para descubrirDimonis de Mallorca Mi abuelo no lo sabe todo… ¡Pero casi! donde podremos deleitarnos con maravillas como esta:

Mi abuelo no lo sabe todo... ¡Pero casi!
Mi abuelo no lo sabe todo… ¡Pero casi!

El segundo y, por el momento, último tomo nos habla sobre Clara Hammerl compañera vital de Guillem Cifre de Colonya. Y escribimos vital con doble sentido: fue su esposa y madre de sus hijos, pero también fue quien dirigió los proyectos en ausencia de su marido, algunos de los cuales aún perduran en la actualidad: la Caixa de Colonya. Por tanto, el legado de Guillem es el de Clara.

Cartel CòmicNostrum 2017
Cartel CòmicNostrum 2017 (Derecha Catalina Homar; Izquierda Clara Hammerl)

Tanto la narración como el dibujo son de la ilustradora Nívola Uyá de la que podemos encontrar impactantes escenas como esta:

Ilustración de Secretos en la nieve
Ilustración de Secretos en la nieve

El valor de esta iniciativa radica en decir lo que todo el mundo sabe pero que no todos quieren reconocer: no todo lo que ocurre, ha ocurrido u ocurrirá es fruto único del impulso y la fuerza masculinos. Las mujeres son, han sido y serán tan culpables como sus congéneres.

Sin embargo, como escribí al principio de esta reseña, vamos a ponernos serios. El mensaje lo merece.

Se dice que todas las historias están escritas, que lo que cambia es la forma en que se cuentan. De hecho, un vistazo a los últimos éxitos cinematográficos, literarios, de la narración en general suelen tratar temas universales, revisitan clásicos o reinventan mitos, adaptándolos pero manteniendo su esencia. Más que el qué, importa el cómo. Dando por hecha la falta de originalidad en el contenido, vamos a ser originales en el continente.

En este caso tenemos un mensaje potente que se diluye en el producto resultante. No es el medio, ni los autores, ni la edición. Podría ser una mezcla de todo. O de lo contrario. Al leer los dos volúmenes se intuye que nos quieren contar algo, pero los diálogos inconexos y los saltos temporales impiden que exista una narración fluida. Lo que evita el desarrollo del tema y de los personajes, que nos importen (¡muere gente pero no sentimos nada porque no hemos tenido tiempo para encariñarnos con ellos!) y que al terminar el relato nos deje un poso. Algo que nos haga reflexionar, fin último de cualquier narrativa.

Para terminar de amargar la lectura, ambos tomos terminan con un agresivo texto explicando quienes eran las protagonistas de la historia que acabámos de leer. Esta es  una muestra del fracaso de la narrativa de ambas biografías ilustradas: necesitamos un anexo que nos indique las conclusiones que tenemos que sacar.

Es una pena que un asunto tan serio e importante como es la visibilidad de la mujer a lo largo de la historia se haya encarado de forma tan errónea. El cómic es un modelo narrativo maravilloso, pero en este caso, no solo se ha ninguneado al medio, que al fin y al cabo es lo de menos pues tan solo es una herramienta, sino que ha torpedeado su propio mensaje.

Queremos imaginar que este es el resultado de la falta de tiempo, de las pocas páginas disponibles, de un presupuesto demasiado ajustado o de desconocimiento del medio. Sin embargo, no olvido aquel triste dicho que señala que el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones.