Si hay un aspecto destacado en nuestro carácter como país, es la infinita capacidad que tenemos para reírnos de nosotros mismos. Ya sea por nuestro carácter meditérraneo -o a pesar él-, más despreocupado y dicharachero que nuestros vecinos del frío norte, o por algún tipo de rancio complejo de inferioridad nacional1 -ese que nos hace fustigarnos con tanta frecuencia-, siempre encontramos el punto divertido a cualquier situación, a cualquier personaje.

En el mundo de los superhéroes de cómic también somos así. Los autores patrios vuelcan su imaginación y en muchas ocasiones su mala leche condensada en viñetas en el estanque privado de Marvel, DC y otros peces gordos. Algunos modernos, como Iberia Inc., otros más clásicos, como Superlópez, pero todos más o menos salpicados con esa crítica ácida nos caracteriza.

Si se rebusca en la red, podemos encontrar al Capità Estelat, un enmascarado catalán que, en las escasas páginas que hemos leído, recibe una somanta de palos bastante poco heroica bajo la impávida mirada de la estatua de Colón. Nosotros no queremos ver a nuestros superhéroes fracasar. Al menos no tan rápido.

Esas páginas, sin embargo, nos enseñan una sabia lección vital: si vas a salvar el mundo, ten amigos a mano. Y si tus amigos tienen superpoderes, montad un grupo.

La Llliga de la Justícia Balear - Portada

Y habla en tu lengua materna, cagondeu, que para algo la tienes.

Cualquier lector se reconocerá a poco que esté sumergido en la cultura insular, esa tan, en ocasiones, tosca pero a la vez amable y cordial. Tan sincera. Como los propios protagonistas: el Capità Mallorca y Ensaïmadaman que luchan contra lo propio y lo ajeno embutidos en sendos trajes, situados en las antípodas de la discreción y el sentido de la moda -como buenos héroes que son, ¡faltaria més, cristo!-, pero no es el único que pone en su sitio a los malhechores -sea cual sea su nivel de vileza-, pues un valiente recorre las calles a cara descubierta, como él mismo dice repartiendo galletas. Sí, estimado lector balear, algo de eso hay.

Por supuesto, para ser una liga, se necesitan más héroes. De lo contrario es una pareja o un trío. En este primer tomo se nos presentan varios personajes más que con total seguridad se irán desarrollando en los siguientes. Mimbres para un buen cesto hay.

El creador de esta historia, sencilla pero funcional, es Sta… ehm… Carlos Riera Rosselló que como buen superhéroe gusta de la vida discreta, en las sombras. En Vorágine estamos seguros de que pronto, antes de lo que imaginamos, sabremos mucho, mucho de él, pero, aún mejor, sabremos más de nuestros nuevos auténticos héroes. Tiembla Superman.

La edición de este primer tomo cuenta con la colaboración editorial de Jaume Albertí de Gotham Comics y Edicions del Despropòsit.

La Lliga de la Justìcia Balear - Cop final

Podréis seguir las andanzas de nuestra liga justiciera favorita en su página de Facebook.


En los colegios del futuro, para ilustrar  lo que es un off-topic, es decir, empezar a hablar o debatir de un tema concreto para terminar haciéndolo de otro completamente distinto, usarán esta entrada.

Pero ¿cómo nacen? Son, para resumir y no alargarnos demasiado, hijos de la curiosidad y de la memoria, nietos de los buscadores. Estos últimos son los responsables de que hayamos traído cosas como esta, esto otro y esto del más allá. Si te ríes, aunque sea un poquito con ello, disfrutarás de La Lliga de la Justícia Balear.


  1. No lo decimos nosotros. Motivos hay.