Abusamos de las etiquetas y de las primeras impresiones. Esto es así. La sociedad del consumismo desmedido y del ego desatado en la que estamos sumergidos nos lo exige. Si algo no nos gusta a los cinco segundos, lo deshechamos y a otra cosa. ¿Qué más da?¡Hay mucho más dónde elegir! Vamos deprisa para ir a ningún sitio.

“¡Dios mío!¡Dios Mío!¡Voy a llegar tarde!”

El conejo blanco, Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll)

La cultura rápida de consumir y fácil de digerir es uno de los grandes males culturales de nuestra época1. Si caemos en su tentación2 nos podemos perder aquellas obras que no golpean nuestro saturado cerebelo en un solo vistazo.

Nos podemos perder obras como Ibosim…

Ibosim

Con la primera parte de Ibosim, subtitulado El Robo, no te puedes fiar. El primer impacto hace que te alejes. El dibujo no es el más bonito. El color no es el mejor aplicado. Las expresiones faciales son mejorables. Pero…

Se dice que da igual lo que se ponga en una sentencia antes de un pero pues lo que va después anula todo lo anterior. Este es el caso.

Pero la historia es simpática, agradable, bien contada. La protagonista, Patricia, podríamos ser cualquiera, se siente humana. Y el universo creado a partir del floklore insular y de una profunda investigación histórica es, sencillamente, genial. Es una lectura agradable que deja un buen sabor en la boca, como un candoroso abrazo amigo. Se siente amor del autor por la obra y eso nos llega a tocar. Algo hace clic. Funciona.

Ibosim

Ibosim nos cuenta como Patricia, una muchacha que está haciendo una solitaria excursión en la isla de Ibiza, queda sometida al control tiránico de un duende. Como una revisión moderna de Alicia en el País de las Maravillas, Patricia se ve arrastrada a un mundo mágico, habitado por todo tipo de criaturas y espectros del pasado.

Si Vorágine dispusiera de un Recomiendómetro, Ibosim se llevaba cuatro de cinco estrellas3. Así de mucho nos ha gustado.

La curiosa edición en formato apaisado nos llega desde NEUH, que ya os empezarán a sonar si habéis estado al tanto de Vorágine Digital.

El autor es Antonio Rodríguez Cano, aunque se hace llamar simplemente Cano y en su portfolio online podemos ver que su potencial es superior al que nos deja entrever en Ibosim.

Cano, IlustraciónTambién podéis visitar su Instagram, comprar este primer tomo o incluso leer Ibosim en línea de forma totalmente gratuita, ya que en su origen, Ibosim era/es un webcómic. En este útimo enlace, además, podréis conocer más acerca del autor a través de su blog artístico-personal en el que escribe de vez en cuando.


  1. Así de mal está el mundo. First World Problems que se dice por ahí.
  2. Hemos caído y seguiremos cayendo. Somos humanos.
  3. Tranquilidad. No vamos a empezar a poner notas en nuestros Hablemos de…