‘El Cielo Roto’ es la primera parte de ‘Crónicas del fin’ una saga de novelas escrita a cuatro manos por Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina. Es un prólogo trepidante en el que la joven Adra y su galgo Winston acaban en el inicio de lo que parece ser una prometedora aventura.

Hete aquí la sinopsis:

Ha pasado mucho tiempo desde que los leviatanes irrumpieron en el planeta y lo cambiaron todo. La humanidad ha sido diezmada y la Tierra ahora es un erial, un infierno donde la vida no vale nada y la muerte no es lo peor que puede pasarte.

Adrastea (Adra para amigos y enemigos) recorre este mundo de terror en busca de monstruos a los que dar caza. Así es como sobrevive. Así consigue dinero para los hechizos de su lanzaensalmos y para pagar su habitación en Testamento, uno de los pocos bastiones que todavía ofrecen protección a lo que queda de la raza humana.

La pareja de autores mezcla de manera ágil y convincente un apocalipsis provocado por una suerte de invasión interplanos, criaturas maravillosas (el galgo, la lluvia hambrienta, las luciérnagas y unos cuantos más),  violencia explícita y divertida (esto es muy subjetivo) y una nomenclatura cristiana utilizada de manera muy cañera.

Es la primera novela corta de un total de cinco. Ya hay dos más publicadas, ‘El dios en las alturas’ y ‘Testamento’. La siguiente está en camino. Respecto a esto, y desde un punto de vista de autor-editor, me parece una estrategia acertada. Al fragmentar de manera episódica la obra -tiene un formato que recuerda a una serie de televisión dividida en capítulos- se permite al lector entrar por muy poco (o nada) en el mundo y, si acaba interesado, continuar. Bien hecho (como parece el caso), es un ejemplo a imitar.

Para quien no la conozca, Campbell es una de las maestras de la literatura indie y la autoedición en lengua castellana. Este libro, además, es una demostración práctica de todo lo que predica, tanto en su blog, como en su más que útil ‘70 trucos para sacarle brillo a tu novela: Corrección básica para escritores’.  Sabiendo esto, ‘El cielo roto’ solo podía acabar con una lección magistral: el paradigma del cliffhanger o encabalgamiento.

Por otro lado,

J. A. Cotrina tiene un montón de libros publicados y yo no he leído ninguno (shame on me). Algunos de ellos son el ‘Ciclo de la Luna Roja’, saga compuesta de tres entregas, y los publicados en su universo ‘Entre líneas’ con, si no he contado mal… ¡siete entregas! Se reconoce admirador de Clive Barker (el tipo de ‘Los libros de sangre’ y ‘Hellraiser’) así que intuyo que las escenas truculentas de ‘El cielo roto’ pueden venir por su parte (aunque es solo una suposición que puede ser errónea por completo).

Además,

‘El cielo roto’ está maquetado por otra gran maestra de la literatura indie y la autoedición en lengua castellana, Valentina Truneanu.

La portada es de Libertad Delgado, a la que los autores descubrieron por un fanart de la novela ‘La canción secreta del mundo’ de Cotrina