Gabriella Campbell es una heroína, un ejemplo a seguir. Alguien al que admiro y que me ha ayudado mucho -sin saberlo- en mis últimos proyectos. Es una de la mejores maestras del mundo de la autoedición literaria y ha escrito varios libros. Su último proyecto es ‘Crónicas del fin’ con el prolífico J.A. Cotrina. Es una saga literaria que cuenta con tres novelas ya publicadas y con dos más en el horno. Entrevista en marcha.

Esta es una pregunta que hacemos -más o menos- a todos los autores que pasan por Vorágine. ¿Dónde escribes?

Donde sea. Los rituales ayudan mucho, pero si hay que escribir, escribo en hoteles, trenes, aviones, bares, casas de amigos y por la calle, si hace falta. Últimamente escribo en la mesa de la cocina, a primera hora de la mañana, cuando todo está callado y no me he terminado de despertar del todo.

Asunto obligado. Hablando sobre la escritura de ‘El dios en la alturas’ decías que uno de tus problemas era tu ego. Pero has sobrevivido, ya está disponible ‘Testamento’ y, si no voy mal, estáis preparando la cuarta parte. ¿Habéis cambiado algo en el modo de trabajar de la tercera parte? ¿Y para las siguientes?

¡Sí, la cuarta parte ya está en proceso! Creo que por fin hemos dado con un sistema que nos funciona y que no me convierte (del todo) en la bestia parda que puedo ser escribiendo con otra persona. Tras la planificación, lo que mejor nos funciona es trabajar por capas o versiones: uno escribe un borrador rápido y básico de un capítulo, el siguiente va rellenando y modificando. Esa segunda versión vuelve a la otra persona, quien rellena, modifica y recorta a su vez. Y así todas las veces que sean necesarias.

Es un proceso lento, pero tiene la ventaja de que para cuando llegamos a la última versión ya está todo bastante pulido, por lo que nos reduce bastante el tiempo posterior de corrección.

Si a alguien le interesa la evolución de nuestra forma de escribir a cuatro manos, puede ver un informe muy completo aquí.

La obra tiene un formato diferente. Es una historia formada por una serie de novelas cortas. Se podría pensar que está inspirado en las novelas/relatos serializados para revistas literarias pero también recuerda al formato serie de televisión. ¿Cómo os decidís por este formato?

¡Es justo eso, como una serie de televisión! Es un formato que lleva un tiempo usándose en el mundo angloparlante (sobre todo en EEUU) y que nos llama bastante la atención. Se realizan entregas con la extensión de novela corta y juntas conforman una especie de temporada, como ocurre con las series. Intentan mantener también el ritmo más o menos rápido de una serie, con un uso similar de la intriga, frente al más descriptivo y lento de la novela clásica con la que trabajábamos antes.

A la hora de diseñar el mundo (worldbuilding) de ‘Crónicas de fin’ Cotrina y tú trabajásteis por no abrumar con el exceso de información (infodumping) para crear una narrativa más ágil. ¿Cómo se llega a un equilibrio?

Este tema era fundamental para nosotros. Me aburren muchísimo las novelas de fantasía que se enamoran de su propio mundo, que se pierden en las descripciones. Me gusta más usar la punta del iceberg: yo sé todo lo que pasa en mi mundo, pero tú, el lector, lo vas a ir descubriendo poco a poco, por cosas que ocurren, no porque yo te suelte páginas y páginas de detalles inconsecuentes. Desarrollé bastante ese tema en un artículo que escribí para la web de la revista Windumanoth, aquí.

Portada de ‘Testamento’ / Libertad Delgado

Una de las cosas que me ha encandilado es la potencia visual de las descripciones truculentas y violentas. Se sabe que a Cotrina le gusta Clive Baker pero no creo que sea  el único responsable  de lo espeluznantes o gore. ¿Algo que sea tuyo? ¡Si se puede revelar!

Si te soy sincera, ya ni me acuerdo. Como le damos tantas pasadas a cada escena, modificamos tanto el texto del otro, al final casi no soy capaz de diferenciar qué frases son de uno y cuáles de otro. Sí recuerdo un caso particular, no de Crónicas, sino de El fin de los sueños, una novela juvenil anterior que escribimos juntos. Hay una escena, casi al principio, un poco desagradable, con un bebé al que le explota la cabeza. Todo el mundo nos decía: «Eso lo ha escrito Cotrina, seguro». Pero no.

Él no es el único que es fan de Barker, ejem. De hecho, en Crónicas hay escenas e imágenes mías que hemos eliminado, porque tanto mi coautor como algunos lectores cero pensaban que no aportaban nada y que eran excesivamente desagradables. La casquería tiene que ser para nosotros un complemento visual, tiene que expresar algo sobre los personajes o el mundo en el que se mueven. Creo que usar la sangre y las tripas solo para impactar es un error. Lo gracioso es que a ninguno de los dos nos gusta consumir gore. Yo me desmayo si veo sangre (true story!). ¡Es diferente cuando lo escribes tú!

¿Qué novelas u otro tipo de materiales destacarías como influencia para desarrollar ‘Crónicas’?

No sabría ni por dónde empezar. Todo nos influye. A los dos nos encantan las buenas series de televisión. Hace poco vimos The Young Pope y creo que la imaginería y uso del color de Sorrentino me han marcado últimamente al escribir.

Leemos de todo: desde Neil Gaiman a Torrente Ballester, desde Elia Barceló hasta Chuck Palahniuk, desde Julian Barnes hasta G.R.R. Martin. Curiosamente, en Crónicas del fin hay una inspiración claramente lovecraftiana, pero a mí Lovecraft como autor me carga bastante. Supongo que no hace falta que te guste algo para que aporte a tu acervo personal.

Cuando escribes, tu mirada empieza a estar contaminada. Todo lo que te rodea te trae ideas. Algunas son malas, malísimas, pero de vez en cuando aparece alguna fabulosa (o que tú crees que es fabulosa, claro). Y Crónicas está lleno de guiños, puestos ahí a la espera de que alguien, tal vez, los encuentre.

Y ya mirando al futuro, ¿cómo va el siguiente? ¿Hay fecha de estreno? ¿Se puede adelantar algo?

Nunca puedo decir fechas con total seguridad, porque luego viene la vida y te mete obstáculos por medio y quedas fatal con esa fecha que has dicho con maldita seguridad. Pero tenemos la expectativa de que la cuarta parte salga antes de que termine el año.

Veremos hacia dónde conduce el viaje de Adra, Gale y compañía a bordo de la Mordisco. Tengo muchas ganas de que lleguen a su destino. José Antonio es muy bueno guardando secretos (hay cosas del Ciclo de la luna roja y de La canción secreta del mundo que lleva guardándose durante años y años y años, y que la gente ni sospecha), pero yo si no revelo las Grandes Verdades de una obra, reviento.

Detalle de la portada de ‘El cielo roto’ / Libertad Delgado

¿Pensáis hacer una edición física? ¿Y algún tipo de nomenclátor?

Es posible a lo primero; no creo a lo segundo.

¿Qué crees que dicen tus escritos sobre ti? (de manera consciente o inconsciente)

Lo siento, no tengo dos semanas libres para responder a esta pregunta (*insertar emoticono de sacar la lengua aquí*).

A mí me divierte mucho analizar las obsesiones de un autor a través de su obra. Creo que cualquiera que me lea un poco encontrará las mías muy, muy deprisa.

Alguna pregunta que siempre hayas querido responder y nunca te hayan hecho.

¿Escuchas música mientras escribes, Gabriella?

Me alegro mucho de que me hagas esta pregunta, Héctor, porque yo no uso música cuando escribo (me distrae), pero hace poco le hice una lista de Spotify a José Antonio con el tipo de canciones que le sirven a él de fondo. La dejo por aquí por si alguien la quiere.

(Es posible que me hayan preguntado ya lo de la música, ahora que lo pienso. Pero es que preguntas como “¿qué comida le das a tu gato?” o “¿qué animales suele traerte tu gato medio muertos?” en realidad solo me interesan a mí).

Un libro, un ilustrador (digital o tradicional), una película, una serie, y un disco (o canción) y un plato de comida que recomiendes.

Ahora mismo estoy leyendo Fuera de quicio, de Karen Joy Fowler, y me lo estoy pasando genial.

Como ilustradora, por supuesto, menciono a nuestra portadista de Crónicas del fin, la maravillosa Libertad Delgado. ¿Película? Vi La cumbre escarlata hace poco y, aunque la trama me pareció predecible y un poco aburrida, la disfruté por el vestuario y la ambientación. Sobre series, volveré a mencionar The Young Pope, porque si empiezo con el tema de las series, la lista sería infinita.

Por mencionar una canción al azar, digo Dog Days Are Over, de Florence and The Machine, porque siempre me anima si estoy de bajón. En cuanto a comida, creo que me quedo con el hojaldre de calabaza y requesón que hace mi madre. O su paella. O su lasaña. O su shepherd’s pie. O su merluza con almejas, o…

Mejor lo dejamos aquí.

¡Muchas gracias!

 

Biografía

Gabriella Campbell nació en Londres, pero lleva en España toda la vida. Se licenció en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y ha sido mil cosas (traductora, editora, correctora, lectora profesional…), pero ahora sobre todo escribe. Tiene un libro de relatos (Lectores aéreos), uno sobre corrección (70 trucos para sacarle brillo a tu novela) y varias novelas publicadas a medias con José Antonio Cotrina (El día del dragón, El fin de los sueños, Crónicas del fin). Le gustan cosas raras como la fantasía oscura, la publicación híbrida y la mercadotecnia de la atracción, e intenta ayudar a otros escritores a desenvolverse como artistas independientes mediante talleres, cursos, conferencias y su página web: Gabriella Literaria.