Libertad Delgado – Entrevista

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La visita del Selkie es la segunda novela de Libertad Delgado, también conocida en redes como Liberlibelula. Sigue los pasos de Berenice, una joven que vive sola en una casa encima de un acantilado. Su vida se tambalea cuando empieza a tener visiones de perros fantasmagóricos e Iszak, un muchacho que le abandonó tiempo atrás, decide volver desde su reino marino.

Tras La Dama y el Bandolero, una comedia erótica llena de mazizorros y pelazos, te decides por un romance sobrenatural maravillosamente barroco. ¿Cómo así?

Adelina Libertad Delgado Rodríguez (Liber) es escritora, ilustradora y youtuber. Posee un gran sentido del humor y también es una gran bailarina. Es licenciada en Bellas Artes y tiene un máster de Ilustración Digital.

 

No soy una pecadora. No soy una bruja. No soy nada.

Mucho se rumorea sobre la familia de Berenice, pero a ella le basta con existir en paz. Eso sería posible, si no fuera por unos perros negros que la acechan y que sólo ella puede ver. ¿Se estará volviendo loca por el aislamiento?

Como si no fuera suficiente, su mundo se tambalea con el retorno de Iszak, el muchacho que la abandonó hace seis años para “volver a su reino marino”. Él no es el único visitante inesperado: también está Beatrix, una viajera con un interés sospechoso en el folclore de estas tierras y en la vida privada de Berenice.

¿De quién puede fiarse? ¿Son sinceros los sentimientos de Iszak, o su regreso tiene algo que ver con el libro que la familia de Berenice ha custodiado durante generaciones, y que supuestamente contiene hechizos de debajo del mar?

En medio del caos, Berenice sabe que recuperar el control de su vida le costará muy caro.

Un precio que deberá pagarse con sangre.

 

  • Autor: Libertad Delgado
  • Ilustración de portada: Libertad Delgado
    Páginas: 460
  • Publicación: noviembre 2017
  • Precio formato kindle: 2,99 €
  • Precio formato físico: 15,59 €
  • Idioma: castellano

La Dama y el Bandolero fue un libro que escribí por despecho y cachondeo. Pensaba que me darían patadas en el culo y se reirían de mí por ridícula, pero no; me salió bastante bien. Disfruto con la romántica, y las escenas de ese tipo son las que se me da mejor escribir (en mi opinión).

Sin embargo, yo suelo tirar para la fantasía y los tonos oscuros, así que era cuestión de tiempo que me saliera esa vena por alguna parte. Acostumbro a dar botes entre géneros (comedia, dramón, comedia, dramón), aunque el romance me acompaña siempre.

La Visita del Selkie surgió cuando la editorial Café con Leche inició una convocatoria de novelettes romántico-eróticas. La vi por Twitter y dije “¿Por qué no?”. Establecí unas bases muy sencillas: chica que vive en una torre, un ambiente mágico como de cuento de hadas, un chico cambiaformas y romance a raudales. Se suponía que sería como un cuentecito con escenas picantes y no tendría más de cien páginas, pero, como suele pasar, la cosa se me fue de las manos y la historia empezó a tirar de mí por otros derroteros. El tono se puso chungo y siniestro y Berenice, la prota, resultó tener una personalidad algo más retorcida de lo esperado. En definitiva, me olvidé del concurso y me di cuenta de que tenía una nueva novela entre manos donde podía explorar los sentimientos de soledad, nostalgia, anhelo y aislamiento.

A pesar del tono más reflexivo y melancólico de la novela, una de mis escenas preferidas es la primera visión que tiene Berenice de Iszak cuando este vuelve a su casa. ¿Qué pasa con los culos?

Por muy dramática que intente ser, siempre se me cuelan momentos chorras. En este caso, culos. ¿Qué pasa con los culos? No lo sé, pero los culos parecen ser fuerzas de la naturaleza. Provocan reacciones de lo más variopintas; sirven para romper el hielo, provocar la risa histérica, amortiguar los golpes o incluso provocar el caos político.

En este caso, el culo salvó la vida de Iszak sin saberlo. Recordemos que estaban a oscuras, Berenice tenía una escopeta y estaba aterrada al no saber quién era ese hombre que se le había colado en la casa: una combinación explosiva. Si no llega a descolocarse ante la visión del melocotón de Iszak, quizá hubiera habido un disparo por reflejo y la novela se habría acabado ahí, con gran tragedia y espanto.

Te recomiendo leerte La Dama y el Bandolero, creo que te gustaría. Ahí hay muchos más culos. Culos que dan palmas, culos con hoyuelos, culos que sufren tirones y culos pateados.

Creo que tengo un problema.

El uso de un lenguaje pomposo y sobrecargado me llevaba constantemente a terrenos trágicos y épicos e incluso me recordaba a las exageraciones vistas a menudo en mangas o animes. ¿Qué referencias destacarías? 

Esto del lenguaje es curioso. Unos me dicen que es muy sencillo y al grano, y otros me decís que es barroco. Me vais a hacer un lío. Yo no lo llamaría pomposo, sino más bien… anticuado. Se me cuelan algunas moderneces entre medias, pero eso es porque todavía soy bastante novata.

Esto del lenguaje sucedió de forma natural, tened en cuenta que la historia se planeó como un cuento antiguo, con un aire nostálgico y místico. Me inspiré, quizá de forma inconsciente, en las novelas del Romanticismo, en sus personajes, sus sentimientos y paisajes; en cómo la naturaleza reflejaba sus sentimientos, su sensación de pequeñez ante lo eterno y lo maravilloso; en cómo cada persona viene con su bagaje y sus heridas personales, pero al final lo que cuenta de verdad son las decisiones que tomes al respecto.

Casi todo esto sucedió sin que me diera cuenta. Supongo que todas esas películas y series de época que he visto a lo largo de mi vida, con sus corpiños y acantilados y cartas escritas en un tono exageradamente formal… al final se hicieron notar. Dentro de mí vive una enana gótica de corsé apretujado, qué le vamos a hacer.

El sistema de magia, según tus propias palabras y tal como he constatado, podría calificarse como intuitivo o natural.

En efecto. No quería explicarlo paso por paso, porque todo en esta novela es bastante sutil (o eso me gusta pensar, porque en realidad yo soy tan sutil como un calcetinazo en toda la cara). Las pistas, las sospechas, las similitudes entre el folclore y la vida real, los simbolismos… No todo el mundo los percibe conscientemente, pero muchos los intuyen a nivel instintivo. La magia en este libro también es así. Escucha y obedece a algunas personas, pero no se puede dominar o entender más de lo que se puede dominar o entender a cualquier ser vivo. E igual que a un ser vivo, puedes ganarte su confianza o puedes controlarla por medio de artes antiguas… pero eso no significa que no pueda volverse contra ti si no la tratas bien, o si aparece otra persona que le ofrece más respeto.

¿Veremos más este tipo de magia en tus próximas novelas? O, dicho de otra manera, ¿habrá más novelas ambientadas en este mundo?

He sopesado la idea. Algunos lectores me han preguntado por las tres chicas del pueblo, que aparecían como secundarias en esta novela. Una de ellas tiene afinidad con la magia, pero no es del todo consciente de ello. Si la magia cobra fuerza en la región, afectaría mucho a la vida de esta chica. Luego está el asunto de la familia de Iszak… y recordemos que no sabemos nada de la familia paterna de Berenice.

Podría sacar continuaciones, incluso sin Berenice como protagonista, pero no sé si eso arruinaría la historia. A veces es mejor no saber qué ocurrió después del “final”. Si muchos lectores me lo pidieran, yo reuniría el valor de hacer una continuación, porque el mundo puede dar bastante de sí, y me gustaría que Berenice viviera más experiencias. Pero primero necesito saber si valdría la pena.

Y hablando del futuro, ¿cómo va la novela de sirenas y piratas?

Lenta, pero va bien. La novela está en proceso de revisión en manos del editor, y en enero empezarán los preparativos serios para la publicación. Creo que les gustará bastante a los lectores, porque es una historia de aventuras dinámica, divertida y que oscila constantemente entre el drama y la comedia. Y romance, aunque eso conmigo ya se da por sentado. Ah, y es autoconclusiva, así que, una vez más, no tendréis que preocuparos por continuaciones.

Mientras tanto, para no comerme los nudillos con la espera, me he puesto a escribir un romance absurdo entre feriantes rivales en la época presente. ¡Deseadme suerte, porque es la primera vez que escribo algo de rollo contemporáneo!

Además de escribir, eres ilustradora, una gran portadista, booktuber y… traduces tus obras al inglés ¿Eres una mujer del renacimiento? ¿Cómo lo llevas todo al día? O confiesa: tienes un giratiempo. Si es así, ¿sabes dónde los venden?

Ofú, que me vais a sacar los colores. Pues sí, hago todo eso, pero yo no lo veo tan impresionante. Me veo a mí, con una sensación de agobio perpetua, haciendo un montón de cosas y recordando aquel dicho de “quien mucho abarca, poco aprieta”.

Me inflo a trabajar y rara vez veo los resultados de inmediato, sino al cabo de semanas, o incluso meses. Hay que desarrollar una tolerancia muy grande a la frustración. Nunca sé si el vídeo que me ha costado montar un día entero va a gustar o recibirá comentarios. Tampoco sé cuánto gustará una portada hasta que el libro llega a las tiendas. Y, desde luego, tampoco me hago una idea de si un libro que he escrito tendrá buena recepción entre los lectores, en inglés o en español, hasta que ha pasado como medio año desde que lo publiqué.

Siempre siento como que debería hacer más, moverme más, idear mejor el marketing… pero se me da fatal el marketing. Así que me limito a escribir, pintar y grabar vídeos y esperar que, con paciencia y constancia, lo que hago dé sus frutos. Menos mal que la gente es muy primor y de vez en cuando me dejan una reseña o comentario, que me alegra todo el día y parte de la semana.

Estos es una sección casi fija de nuestras entrevistas:

 Alguna pregunta que siempre hayas querido responder y nunca te hayan hecho. 

—Libertad, acabamos de encontrar un gato Pallas dando vueltas por tu presentación. Parece manso, está gordo y tiene el tamaño de un barril de cerveza. ¿Lo quieres coger un ratito y hacerle pedorretas en el cogote?

—Oh sí porfaplis.

Un libro, un ilustrador (digital o tradicional), una película, una serie, y un disco (o canción) y un plato de comida que recomiendes.

 Libro: La saga de Laila Winter, de Bárbara G. Rivero

Ilustrador: William Adolphe Bouguereau

Película: La Cumbre Escarlata

Serie: Penny Dreadful (menos el final. El final fue caca)

Disco: Meteora, de Linkin Park

Comida: Costillas de cerdo a la brasa

¡Ey!

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