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Diario de Luminaria: IV – El Azotamentes

—Verás, Grinrall, la mina tiene, a cada semana que pasa, más gente trabajando en ella y necesito delegar la gestión de los trabajadores en alguien.

—Entiendo, señora Luminaria. Tengo un currículo bastante amplio.

—Sí, eso veo. Es impresionante.

—Puedo infligir un amplio y variado repertorio de castigos físicos para que los mineros rindan mejor.

—¡Oh, no, no, no! Aquí no están permitidos los castigos físicos.

—Ya veo. Es una práctica en declive: un esclavo mutilado no trabaja como uno entero.

—En esta mina empleamos a trabajadores libres y remunerados. En su mayoría.

—No se preocupe, señora, soy especialista en torturas mentales que no merman las capacidades mentales del que las sufre.

—Quiero que sepas, Grinrall, que en mi mina no se tolera la violencia en ningún aspecto. Así que nada de castigos, torturas, cachetadas o collejas.

—¿Entonces para que me ha llamado entrevistar, señora? Los Azotamentes somos buenos gestores de personal porque tenemos recursos para doblegar mentes y cuerpos.

—Ays… Tampoco nos gustan esos apelativos tan… negativos. Promueven estereotipos especistas con los que no estamos de acuerdo.

—A… ¿Apelativos negativos? Ese es nuestro nombre como especie.

—Preferimos ilícido para nombrar a los que son… bueno, como tú.

—Pero fuimos nosotros los que elegimos ese nombre. Es increíble. Creo que debo irme, señora Luminaria.

—¿No estás interesado en el trabajo?

—Estoy de acuerdo en la innovación en el trato a los prisioneros…

—Trabajadores.

—Lo que sea. Pero no estoy dispuesto a que una paliducha de orejas puntiagudas sabelotodo me diga como debo llamar a mi propia especie. Es culturalmente inaceptable.

—Lo… lo siento… no quería…

—¡Que pase usted un buen día, señora!

—Menuda racha llevo. Ni liches, ni ilícidos quieren trabajar aquí… Va a costar cubrir el puesto de recursos humanos. Eso también lo debo cambiar… Gran parte de los trabajadores no son humanos. Pueden sentirse discriminados. Lo llamaré… departamento de Gestión del Talento.

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