Hola, Internet:

Hoy, voy hablar del fotógrafo Andrés Quintana y del reportaje que hizo sobre el festival Graspop Metal Meeting. Forma parte de su portfolio en línea. Ahí vamos.

Andrés Quintana, el autor de esta colección, me dijo un día: “Héctor, me gustaría que me escribieras un comentario sobre unas fotos”. Yo, por supuesto, le dije que sí, que no había problema y al cabo de unas semanas le pasé unas frases. No me había dado ningún tipo de instrucciones, así que le hice unos pies de foto con distinto tono cada uno. Había algunos serios como el de la primera foto que decía “aún en la evasión extrema con su gente, era él mismo”. Otros eran simples ocurrencias, algunas graciosas, como “las faldas son sexys y más cuando las lleva un tipo que puede partirte la cara si le contradices”.

No le convencieron. Unos días después me respondió: “No, he estado pensando y esto no es lo que quería, quería algo más en conjunto, me tenía que haber explicado mejor”. Yo, por supuesto, le dije que no pasaba nada y que ya pensaría en algo. “Tengo una idea”, terminé diciéndole al cabo de unas horas.

Antes de continuar, quiero resaltar que en el grupo de amigos que comparto con Andrés se me tiene como una persona poco confiable a la hora de asumir mis compromisos (nunca aparezco cuando digo que voy a hacerlo, llego tarde y me voy pronto y, la mayoría de veces, sin avisar); así que supongo que no esperaba demasiado.

A pesar de esto, volví a echar un ojo a sus fotos. Son distintas capturas en blanco y negro de los asistentes al Graspop Metal Meeting 2015, un festival de heavy metal en el que tocaron bandas como Motörhead, Kiss, Judas Priest, Scorpions, Alice Cooper, Faith No More, etc… Casi nada. Mirando bien las fotos, uno se da cuenta de que ahí hay algo más. No solo es gente disfrutando de la música o haciendo el tonto. Detrás de cada foto está Andrés. Y no solo en el sentido literal, sino que la fotos le definen: describen rasgos de su personalidad.

De buenas a primeras, es muy fácil que Andrés caiga mal. O al menos que desconfíes de él. Habla poco y cuando lo hace es incisivo y mordaz. Le conozco desde hace años. Hemos ido a conciertos, a algún festival, de excursión, diría que también al cine, hemos ido de ‘torrada’ (en Mallorca es el término que se usa cuando haces una barbacoa) y hemos compartido decenas de litros de cerveza y unos pocos de vino. En todas estas ocasiones, no era raro verle con su cámara.

Es algo que siempre me ha llamado la atención de él. Aunque sea un graciosete ingenioso y pueda parecer un perro superficial siempre da la impresión de que está trabajando en algo que le apasiona. Con este reportaje fotográfico se desnuda un poco, a pesar de la ligereza que las imágenes de un festival ‘jevi’ puedan transmitir de buenas a primeras. Andrés se sincera desde la imagen y deja de ser el tipo ingenioso para desencadenar al Andrés reflexivo y apasionado.

No solo eso, Andrés es uno de esos humanos que defiende su criterio sin despreciar el de los demás (a no ser que sea estrictamente necesario), aunque esté en las antípodas de sus planteamientos. No se deja arrollar, con lo fácil que es, por el pensamiento grupal. Y eso es lo que se ve en sus fotos.

Las imágenes de esta colección muestran a unas personas en un tono alegre y festivo desde un punto de vista sereno, calmado. En muchas de ellas, la gente está entregada al éxtasis colectivo que supone un festival de este tipo, pero Andrés capta la particularidad de ese momento. Aísla ese instante de entrega a la masa y lo traslada a un espacio individual. Les devuelve la independencia. Deja al retratado a solas en un momento físicamente imposible, consigo mismo. Tal como hace Andrés al defender sus ideas. Tal como parece decir el chaval de la foto que encabeza este texto: “Disfruto de la evasión en compañía pero tengo criterio propio. Soy auténtico”. Como el maldito de Andrés.

Cambio y corto atentamente,

Hect

PD1: Andrés fue el fotógrafo que me dejó tan genial ¿por qué no decirlo? en la solapa de ‘Casa del Miedo’.
PD2: Os dejo algunas galerías más aquí debajo.
La Hermandad
Elvirito y la niña bonita
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