En estas fechas tan entrañables, es tradición echar la vista atrás y proponerse nuevas metas para el futuro inmediato.

Esta primera frase es una maravillosa paradoja. La tradición ayuda a no pensar en lo que hacemos1, nos evita la responsabilidad de pensar en el futuro y el cuestionamiento de nuestros actos. Sin embargo, el fin de año es una buena oportunidad de hacer borrón y cuenta nueva, de hacer balance, de aprender, mejorar y evolucionar.

Me parece una simpática y contradictoria tradición. Por ello, la voy a seguir.

2017 ha sido el año en el que la Vorágine ha estallado2, desde julio dedicamos un mayor esfuerzo descubriendo obras independientes, hablando con quienes trabajan cada día en sus sueños y les ayudamos dándoles un poco más de visibilidad.

A lo largo de este año hemos aprendido mucho sobre el loco mundo de la autoedición, hemos superado todos los obstáculos para ofrecer una obra de forma gratuita en Amazon, hemos organizado la presentación de Paranimals, Casa del Miedo, incluso hemos inaugurado un pequeño canal en Youtube.

Nos encanta el bebé del éxito
Nos encanta el bebé del éxito

La clave de este año ha sido lo mucho que hemos aprendido y el ser conscientes de lo mucho que nos queda por mejorar. El balance es, en nuestra opinión, muy positivo. La Vorágine que empezó el año, ha evolucionado, crecido y madurado hasta convertirse en lo que ahora está en línea.

Pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía, un año termina y empieza otro. El listón está más alto que nunca y queremos volver a superarlo.

En 2018 nos esperan muchas obras que disfrutar, mucha gente que conocer y terminar algunos de nuestros proyectos. Sabemos que Héctor sigue trabajando en las aventuras de Nono Salvatore. Por mi parte hay algo cociéndose. Espero poder enseñaroslo pronto.

Uno de mis sueños para Vorágine Digital -y espero que Héctor lo comparta conmigo- es el crecimiento del equipo que la alimenta. Una nueva mente con un punto de vista fresco, con una nueva voz propia. Pero de momento se queda en eso, un sueño3.

Y esto es todo por el momento. Tan solo desearos un balance de año positivo y unos planes de futuro asequibles para verlos cumplidos.


  1. Es una excusa para no esforzarse en hacerlo porque “está bien, ya que siempre se ha hecho así”.
  2. Aunque el sueño empezó en 2016.
  3. Si quieres escribir, dibujar o lo que sea en Vorágine Digital, háznoslo saber.